mar. Ago 20th, 2019

CORRESPONSALÍA EN ARGENTINA

Muere Karl Lagerfeld. Adiós al káiser de la moda

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Karl Lagerfeld ha fallecido a los 85 años de edad en el Hospital Americano de París, en Neuilly-sur-Seine, según ha afirmado el magazine francés ‘Closer’ y ha recogido el periódico británico ‘The Mirror’. Las alertas sobre su estado de salud habían saltado el pasado 22 de enero al no aparecer a saludar al final del desfile de Chanel de Alta Costura.

Conocido también como «el rey de la moda», el alemán Karl Lagerfeld (1933-2019) ha sido uno de los diseñadores de moda más célebres del mundo. Como un hombre del Renacimiento, con una trayectoria asombrosamente versátil y prolífica, ha sabido reinventarse temporada tras temporada durante los más de 60 años de carrera profesional. Además de trabajar durante décadas como director creativo de Chanel y de Fendi, desde 1984 lideró también su firma homónima. Aunque diseñar para tres casas tan distintas suponía un gran reto, en alguna ocasión declaró que nunca tuvo problemas para trabajar con cada una de forma individual. «No tienen ningún punto en común. De hecho, yo no tengo personalidad, o tengo tres, dependiendo de cómo lo mires. Y me encanta que no haya superposición», confesó. A pesar de su brillante carrera, algunas sombras oscurecen su figura, sobre todo las que tienen que ver con sus controvertidas opiniones acerca de varias mujeres. Sonadas fueron sus declaraciones con relación a la cantante Adele, de la que en 2012 dijo que estaba «demasiado gorda». Otras como la princesa Diana, Pippa Middelton, Meryl Streep o Lana del Rey también fueron víctimas de sus desafortunados comentarios. Más allá de su postura intransigente y sus salidas de tono, hoy recordamos por qué Karl Lagerfeld pasará a la historia como uno de los diseñadores de moda más admirados.

No olvidaremos a Lagerfeld por…

Porque entró por la puerta grande de la industria: en 1954, y con tan solo 21 años, recibió el premio ‘International Wool Secretariat’ (el Secretariado Internacional de Lana) por el boceto de un abrigo. Como parte del galardón, el modisto francés Pierre Balmain produjo la prenda y luego invitó al joven Karl a unirse a su taller de alta costura como asistente. Antes de convertirse en el director creativo de la casa italiana Fendi, marca que sigue liderando desde 1965, fue director de arte en Jean Patou, trabajó para Tiziano, e incluso para Chloé.

Porque revivió el mito de Chanel: él mismo ha confesado en varias ocasiones que cuando le propusieron ponerse al frente de la casa francesa, muchos se lo desaconsejaron por considerarla una empresa moribunda. Él, sin embargo, vio en la firma una belladurmiente a la que despetar, suponía un desafío estimulante. Así, desde 1982 hasta hoy, el alemán ha reinterpretado y actualizado los códigos de la firma fundada por Gabrielle Chanel sin cesar. Con el culto al tweed, las cadenas, las tiras de cuero, las perlas, las camelias y la ces entrelazadas, el diseñador ha rendido desde entonces homenaje al Chanel más clásico, al mismo tiempo que lo reinventaba para las nuevas generaciones con un lenguaje contemporáneo.

Porque hizo de sí mismo un icono: su silueta precisa, casi gráfica, ha sido fácilmente reconocible. Las camisas blancas con cuello alzado y a medida de Hilditch & Key, las corbatas oscuras, las chaquetas de sastre negras, los pitillos oscuros y las botas de cocodrilo de Massaro han conformado durante su carrera el fondo de armario básico. Completaban el look la cola de caballo -blanqueada a diario desde 1976 con el champú en seco de Klorane-, los mitones negros de la casa francesa Causse, las gafas de sol, los broches, los abanicos y los numerosos anillos. Como él mismo confesó en 2007, «Soy como una caricatura de mí mismo, y eso me gusta. Es como una máscara. Para mí el Carnaval de Venecia dura todo el año». Choupette, su gato, terminaba de dar el golpe de gracia a una imagen que ya forma parte del imaginario de la moda.

Porque cultivó con virtud diversos talentos: «Exactamente, las tres cosas que más me gustan son la moda, la fotografía y la literatura. Estas tres cosas las hago y todo viene de mi mente. Me encantaría saber cantar pero no sé, me gustaría saber actuar pero no lo necesito, mi vida es ya una pantomima», afirmó en una ocasión. Y es que más allá de sus virtudes como diseñador, Karl Lagerfeld hizo de varias disciplinas artísticas las herramientas perfectas con las que poder desarrollar el genio creativo. Su trabajo como fotógrafo, no solo para distintas campañas de Chanel, sino también para varias publicaciones de moda, ha sido reconocido por toda la industria. Además destacó como ilustrador. Los dibujos para una edición de 1992 del cuento de Hans Christian Andersen, «El nuevo traje del emperador» o los que hizo para «El aire de Chanel» de Paul Morand en 2008, son buen ejemplo de ello. En el ámbito de cinematografía, también son numerosos los fashion films que ha dirigido para Chanel.

Porque su amor al papel definió su vida: de pequeño quería ser ilustrador, afirmaba haber nacido con un lápiz en la mano y en más de una ocasión confesó que el papel era lo más importante de su vida. Los libros siempre han definido su vida – en su biblioteca privada llegó a contar con 300.000 volúmenes -, poseía su propia editorial, 7L, e incluso escribió un éxito de ventas, «La dieta de Karl Lagerfeld», junto con el doctor que le ayudó a perder casi 40 kilos en un año cuando decidió que quería llevar las mismas prendas que los jovencitos famélicos que vestían los diseños de Hedi Slimane. A pesar de su pasión por la literatura y la historia del siglo XVIII, le gustaba tomarle el pulso al presente consumiendo revistas de todo tipo. Emily Dickinson o Virginia Woolf estaban entre sus autores favoritos.

El Mundo 

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