Fabrica sillas de ruedas para perros con impresión 3D y las entrega gratis

“Mi gran deseo es entregar todos los carritos que sean posibles”, cuenta Alejandro Colli (19 años), un estudiante de ingeniería informática de Lanús.

Se siente en cada rincón del país: no son momentos sencillos los que atraviesa Argentina. Sin embargo, en días en los que la palabra «crisis» se repite hasta el cansancio, Alejandro Colli, un joven 19 años oriundo de Lanús, levanta la bandera de la solidaridad y se encarga de dejar en claro que no todo está perdido: fabrica sillas de ruedas para perros con impresión 3D completamente gratis.

Su historia se volvió viral hace algunos días. Allí, en las redes sociales, Colli hizo el anuncio: «Gente, estoy realizando sillas de ruedas para perros con impresión 3D. Para todos los tamaños y pesos. TOTALMENTE GRATIS. Espero que me puedan ayudar a difundir. Solo pido retweet para poder llegar a todos los casos posibles», escribió en su cuenta de Twitter, en la que tiene casi 6 mil seguidores.

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Lo cierto es que su mensaje llegó a todos lados: tuvo casi 90 mil «me gusta» y recorrió el mundo. «Me llegaron pedidos de México, Colombia, Venezuela, Panamá y hasta España», le cuenta a Clarín el propio Colli, un estudiante de ingeniería informática de la Universidad de Avellaneda. Eso sí: lejos de esta «fama» lo enceguezca, él mismo aclara que esto no se trata de una empresa, sino de un proyecto, uno que crece rápidamente.

Cómo empezó «Propaw Lab»

Colli recuerda: «El año pasado estaba haciendo prótesis para perros amputados, pero en este último tiempo me empezaron a pedir sillas de ruedas. En ese momento no las hacía, pero ante tantas consultas lo empecé a contemplar. Hay una ventaja: el animal se adapta muy rápido a la silla de ruedas, lo que la hace mejor que las prótesis».

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Con el apoyo incondicional de su papá (Luis), su mamá (Mabel) y sus tres hermanos (Ian, Daiana y Luis), el proyecto empezó a formarse. El nombre: «Propaw Lab». Y hay un detalle muy importante, que vale la pena repetirse: cada silla de ruedas es completamente gratuita y tiene «garantía infinita», como a Colli le gusta aclarar.

«Los gastos corren por cuenta mía, aunque acepto donaciones. Eso me ayuda bastante para continuar con el proyecto», se sincera. En todo esto las redes sociales cumplen un papel fundamental: este es el canal para ponerse en contacto con las personas que necesiten ayuda, tanto en Facebook como en Instagram, como así también para todos aquellos que quieran aportar su granito de arena.

El paso a paso de la fabricación de las sillas de ruedas para perros

Para comenzar a trabajar, este joven solo necesita las medidas del perro. Luego, realiza el diseño y la impresora 3D hace el resto: tras 18 horas funcionado (10 para cada uno de los soportes y 4 para cada rueda), la pequeña silla de ruedas está lista.

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«Cuando termino me vuelvo a poner en contacto con la persona así arreglamos para poder dársela, y les explico cómo funciona», explica. Allí, claro, llega un momento especial, el del agradecimiento, tanto de la persona como el perro. «Si ves el antes y el después del perro, es algo impagable. Pasa de arrastrarse a caminar como si nada. La persona también lo sufre a su manera, no es para nada fácil para ellos tampoco, también me lo reconocen y me agradecen», sostiene. 

Ahora, es momento de soñar y, claro, seguir creciendo: «Mi gran deseo es entregar todos los carritos que sean posibles. Y después conseguir alguna empresa que quiera apoyar el proyecto. Quiero ampliar mis horizontes y ayudar a cuantas más personas y perros pueda», concluye.

Javier Quintela
Fotos: Alejandro Colli

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